Jornal COMBATE - 2 publicações Vosstanie Editions

Jornal COMBATE - 2 publicações Vosstanie Editions
Jornal COMBATE - Vosstanie Editions
Mostrar mensagens com a etiqueta Carlos Da Fonseca. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Carlos Da Fonseca. Mostrar todas as mensagens

sexta-feira, 24 de janeiro de 2020

História do movimento operário e das ideias socialistas em Portugal / Carlos da Fonseca

História do movimento operário e das ideias socialistas em Portugal
Carlos da Fonseca



É evidente que não escreve história quem se limita a alinhar factos e datas. Mas é por igual evidente que sem o conhecimento, ordenado no tempo, daquilo que acontecer impossível se torna arquitectar qualquer trabalho histórico. Primeiro volume da «História do Movimento Operário e das Ideias Socialistas em Portugal», a obra que apresentamos faculta ao leitor os factos de que essa história é tecida, situando-os no tempo. Trata-se duma cronologia exaustiva em que se fixam os acontecimentos mais diversos, de ordem política, económica, social e cultural, desde o eclodir de greves e reivindicações operárias à publicação de livros, jornais e panfletos, à realização de congressos e reuniões, à criação de associações, ao nascimento e morte de factos relevantes da vida de vultos destacados do movimento operário. O leitor que manuseia a obra dificilmente se aperceberá, através da sua aparente simplicidade, da mole do trabalho que se esconde atrás da realização deste livro, em que cada linha é muitas vezes o resultado de longas horas de pesquisa. Enriquecida com um prefácio do malogrado Prof. Georges Haupt, esta obra constitui um instrumento indispensável de consulta para quantos desejem tomar contacto com a evolução história do movimento operário em Portugal.

Vol. I - Cronologia - 268 páginas

Vol. II - Os primeiros congressos operários - 232 páginas

Vol. III - O Operariado e a Igreja Militant - 240 páginas

Vol. IV - Greves e agitações operárias - 352 páginas

 Edição: Publicações Europa-América, 1979.

terça-feira, 12 de fevereiro de 2019

Sobre el proletariado español y la Asociación Internacional de Trabajadores en Portugal / Carlos da Fonseca


Sobre el proletariado español y la Asociación Internacional de Trabajadores en Portugal
Carlos da Fonseca
in El Movimiento Libertario Español - París, Ruedo Ibérico, 1974

I. Los primeros contactos

Los primeros contactos entre el proletariado de los dos países ibéricos se establecieron al compás del desarrollo de la Asociación Internacional de Trabajadores, de sus ramificaciones e incluso de sus tendencias. Ciertamente, los medios revolucionarios de los conspiradores republicanos y unionistas ibéricos atacaban conjuntamente desde hacía algún tiempo los regímenes “monárquico-absolutistas” de España y Portugal, organizándose en los clubs y sociedades secretas e inspirándose en el progresismo maziniano (1). A este nivel, la ideología ibérica desborda el republicanismo embrionario de las clases medias y recluta partidarios encarnizados en las filas de los monárquicos liberales y, en su ala izquierda, en la corriente socialista utópica. Mientras que en Portugal los precursores socialistas Sousa Brandao (1818-1892). Lopes de Mendonça (1826-1865) y Casal Ribeiro (18251888) militan en favor de la unión pacífica , voluntaria y federal de las naciones ibéricas, haciendo propaganda de esta idea con gran repercusión en el Almanaque democrático (1852-1855). en España, Sinibaldo de Mas (1808-1868) edita la obra que se iba a convertir en cierto modo en el “manual del iberista” : A Iberia. Informe sobre la conveniencia de unión pacífica y legal de Portugal y España (2). La unión basada en la fraternidad, la libertad y la igualdad es, según el teórico español, el medio más eficaz para neutralizar los regímenes reales autoritarios en los países peninsulares. Nada hay de extraño en que los socialistas federalistas hayan asumido el ideal emancipador de esta unión, imprimiéndole el sello de las doctrinas de Proudhon (1809-1865) y del socialismo de 1848. 
“El problema de la unión ibérica se planteó en Francia en 1847 por portugueses que vivían en ella. Después de la revolución de febrero de 1848, tuvo lugar una manifestación impresionante para apoyar esta idea, que congregó a cerca de 400 emigrantes portugueses y españoles.” (3) Los manifestantes se componían, sin duda ninguna, de los medios de la extrema izquierda ibérica en el exilio, entre los cuales se encontraba Sousa Brandao.
Asumiendo con habilidad el federalismo proudhoniano, la Unión ibérica influjó sin lugar a dudas en las organizaciones obreras portuguesas, y encontró partidarios de sus miembros. Es lógico, por ello, que la revolución española de 1868 dejará una gran impronta en el Portugal, justamente en la época en la que la coordinación ferroviaria entre ambos países constituía un punto del orden del dia de todas las discusiones tanto políticas como económicas. Por la misma razón la revolución inspiró esperanza y simpatía en los medios revolucionarios de Lisboa, sentimientos expresados con entusiasmo en el panfleto de Antero de Quental (1842-1891): Portugal perante a Revolução espanhola (4)
Pero hay que esperar a 1870, tras el congreso de la federación de Barcelona de la AIT, a que el internacionalismo proletario reemplace este cosmopolitismo “revolucionario” , a que las relaciones en el cuadro de la AIT sustituyan definitivamente los contactos esporádicos y no permanentes del federalismo utópico.
Más avanzados que el proletariado lusitano, es a los obreros españoles a quienes corresponde la iniciativa de las relaciones, dirigiendo un “llamamiento” a los hermanos de Portugal : « Obreros portugueses, hermanos nuestros : aunque próximos, aunque procedentes de iguales tiempos y orígenes, portugueses y españoles pasamos siglos sin que disminuya nuestro incomprensible alejamiento, sin que nos reconozcamos realmente hermanos, sin que se unifiquen nuestros intereses y tendencias, siendo así que unidos han estado y estarán seguramente nuestros destinos [...]
“Operarios portugueses, hermanos, compañeros de trabajo que somos en el mismo lugar y tiempo, esencialmente fraternales deben ser nuestras aspiraciones, ligados están todos nuestros intereses, solidarizados deben estar nuestros esfuerzos, y tanto más
deben estarlo, entenderlo bien, cuando nuestros peligros son los mismos (5).
Parece, sin embargo, que el llamamiento de Barcelona pasó desapercibido por los trabajadores portugueses. Al menos no hemos encontrado su traducción, ni total ni parcial, en los periódicos de la época, ni la menor referencia a su existencia.
En febrero de 1871, Engels aconsejó al Consejo federal español establecer urgentemente relaciones con los obreros portugueses (6). Pero fue solamente gracias a la estancia forzosa de los internacionalistas españoles Mora (1842-1924), Morago (?-1885) y Lorenzo (1841-1915) (del 9 de junio al 21 de agosto de 1871), cuando la clase obrera portuguesa se unió por fin definitivamente a la AIT. Es posible que los miembros del consejo español conocieran el nombre de José Fontana, alias Giuseppe Fontana (1846-1876). emigrante suizo, que había sido el secretario de la AIT para Italia. Es al menos a él a quien se dirigieron los militantes españoles cuando buscaron a los socialistas del Centro Promotor dos Melhoramentos das Classes Laboriosas, asociación parecida al Fomento de las Artes de Madrid. Sin embargo, el éxito de su misión es debido sobre todo a la gran receptividad hacia las ideas socialistas de las organizaciones obreras causada por los sucesos de la Comuna de París. Eduardo Maia (?-1897), que puede ser considerado justamente como el pionero del anarquismo portugués, acababa de escribir un panfleto que asumia la defensa de los comuneros (7). De un modo aún más significativo, quedaron organizados varios grupos compuestos por obreros y elementos avanzados (uno puede ser el de Fontana, Antero de Quental, Batalha Reis (1847-1935), y otro aquel de que formaban parte Nobre França (1838-1920). Oratti, Quito y Tedeschi) para sacar lecciones de la revolución parisina. Según Nobre França, la claridad de la exposición de los emisarios españoles convenció inmediatamente a los portugueses sobre la necesidad de organizar una sección de la AIT en Lisboa (8). A su vez, Mora informó del buen desarrollo de las conversaciones, y se mostró muy optimista sobre la extensión de la AIT a los países sudamericanos por medio de los emigrantes portugueses.
Hacia el fin de 1871, La Emancipación podía escribir:
“Portugal entra al fin en el movimiento obrero internacional [...]. Para nosotros, el suceso importante es la aparición oficial en este país de la AIT. Nuestros amigos, los internacionalistas de Portugal despliegan la mayor actividad, y ven sus empeños coronados de éxito en Lisboa, Porto, Coimbra, Évora y otras localidades. (10)
La influencia que ejerce el proletariado español sobre la sección local de Lisboa constituye un factor de buona amistad que no consigue debilitar la divergencia ideológica aparecida tras el Congreso de La Haya. Hecho enormemente significativo, los portugueses descubrieron la AIT a través de los militantes españoles, y en la carta de adhesión enviada a Londres, los secretarios Nobre França y Tedeschi señalan al Consejo federal de España como garante de la autenticidad de las firmas"; así pues, el primer documento público firmado por la sección de Lisboa fue un manifiesto de solidaridad con los trabajadores de Sevilla en huelga :
“ A los obreros cerrajeros de Lisboa y Porto.
“ Constituye un principio sublime de la clase obrera guiarse antes por los intereses generales de la humanidad y de la justicia que por los intereses individuales de cada uno de sus miembros [...].
“ Los capitalistas insisten en mantener arbitrariamente su opresión y por esa razón se proponen contratar fuera de Sevilla e incluso fuera de España, a obreros que, engañados por falsas promesas, no serían en manos de los capitalistas más que instrumentos para combatir y oprimir a sus compañeros de trabajo [...]. Sólo mediante el engaño los obreros portugueses podrían caer en esa trampa. Por esa razón nos vemos en el deber de advertirles. Si cualquier tipo de emisario les intentara alucinar con promesas tentadoras, sepan que se les está invitando a una lucha contra sus hermanos”. (12)
II. Al margen de un conflicto
Algunos historiadores (y no entre los más insignificantes) han intentado presentar a la federación portuguesa como aliancista, al menos hasta el congreso realizado en Holanda en 1872 (13). En varias ocasiones hemos combatido esta tendencia, sin lugar a dudas demasiado simplista, que consiste en reducir las tendencias y los conflictos en el seno de la AIT a las rivalidades entre marxistas y bakuninistas (14). Ello es cierto de cara a las secciones francesas en las que la influencia de Proudhon es dominante, y aún más cierto de cara a Portugal, en donde las doctrinas de Marx y Bakunin eran (y lo seguirán siendo durante mucho tiempo) totalmente desconocidas. La tesis según la cual la sección de Lisboa tenía desde sus comienzos una orientación aliancista es contraria a todos los análisis de la ideología del Consejo local, e incluso a las memorias históricas de Lorenzo. En efecto, éste habla de la creación simultánea “de una sección de la AIT”, destinada a “organizar a los obreros”, y subordinada a la “Alianza de la Democracia Socialista” que tenía como objetivo “la propagación de la ciencia”, es decir, la propaganda socialistas (15). Pero más allá de los orígenes ideológicos debemos investigar por qué el bakunismo fue vencido en toda la línea en Portugal y no encontró lugar alguno en el movimiento obrero hasta 1886. Atengámonos a los hechos. Cuando el Consejo federal español se refugió en Lisboa, las disidencias entre sus miembros eran ya visibles (16). Morago, el único que compartía las tesis de la Alianza de la Democracia Socialista, dimite del Consejo y se quedará en Lisboa tras la marcha de sus compañeros. Intentando emancipar por completo a la filial de la Alianza de la Democracia Socialista de la AIT “autoritaria”, funda con el francmasón republicano Joao Bonança (1836-1924) una segunda sección aliancista. De este modo, el proletariado de Lisboa debe realizar una opción ideológica de cara a la cual no cuenta más que con vagas nociones del socialismo proudhoniano. Por una parte, las secciones de la AIT de la Alianza constituida por Fontana, Antero de Quental, Felizardo de Lima (1839-1905) Nobre França, José Tito, José Maria Pedesti, Eduardo Maia, Conceincao Fernandes (1851-1907), Francisco Gonçalves Lopes (?-1898). José Carrilho Videira, Jaime Batalha Reis, etc., que crean la Associaçao Fraternidade Operária (enero de 1872), organización de carácter sindical. Por otra parte, la Segunda sección de la Alianza, dirigida por Bonança, controla la Associaçao Protectora Trabalho Nacional (diciembre de 1871) y cuyo programa es parecido al de la FO. Es lícito preguntarse si Morago, a fin de cuentas, no fue víctima de Bonança, cuyas relaciones con los medios políticos republicanos ignoraba por completo. En todo caso, la iniciativa de Morago-Bonança condujo al grupo fundador de la AIT a romper con la Alianza y a combatir las doctrinas “antiautoritarias” durante muchos años. Este hecho explica mucho mejor que la estancia de Paul Lafargue en Lisboa, en julio y agosto de 1872, la fidelidad incondicional de la federación portuguesa al Consejo de Londres. A juzgar por el número de adherentes (la FO, 30.000; la APTN, 800), no puede caber duda alguna sobre la opción realizada por el proletariado portugués. Sin embargo, sería ridículo ver en esta opción una victoria del marxismo. La tendencia mayoritaria de la federación portuguesa siguió siendo acendradamente proudhoniana. Hasta tal punto que el primer programa del Partido Operário Socialista Português, fechado en 1877, es una verdadera profesión de fe en el colectivismo de Proudhon.
Por encima de las divergencias aparecidas sobre la representatividad del Consejo autoritario de Londres, y pese al apoyo aportado por los militantes de Lisboa a la nueva federación “marxista” de Madrid, las relaciones con las federaciones libertarias españolas seguirán teniendo un carácter privilegiado de amistad profunda. Diríamos incluso que son mucho más amistosas que las mantenidas con las federaciones “marxistas”, o al menos mucho más frecuentes. No puede extrañarnos por ello que los periódicos aliancistas españoles (La igualdad de Madrid, La Emancipación, La Tribuna de Málaga, La Razón de Sevilla, etc.) se preocupen de los problemas de los trabajadores portugueses mucho más que los periodistas e “autoritarios”. Ciertamente, los miembros del Consejo local de Lisboa manifestaron en múltiples ocasiones su desacuerdo con las secciones antiautoritarias españolas y suizas (17). Fontana mismo, cuyas posiciones “owenistas” están tan cerca de las “antiautoritarias” se negó a inclinarse por el partido de la Alianza, dejando sin respuesta la carta que Bakunin le dirigió personalmente (18). Y sin embargo, las divergencias de fondo no impidieron que la federación portuguesa defendiera únicamente a los aliancistas españoles de cara a la ofensiva burguesa contra la huelga revolucionaria de Alcoy. Reaccionando contra la campaña de calumnias de la prensa capitalista portuguesa, que incitaba al “honrado público contra la banda de peligrosos asesinos” de la AIT, los internacionalistas portugueses publicaron un manifiesto del que transcribimos algunos pasajes: “La Federación portuguesa de la Asociación Internacional de Trabajadores ha leído con asombro y una profunda tristeza, las descripciones de los crímenes horribles imputados a los internacionalistas de Alcoy. Esta no podía guardar silencio de cara a acusaciones tan graves sin traicionar los más sagrados deberes [...]
“ En esta ocasión, como por otra parte, siempre es a la clase obrera a quien nos dirigimos [...] No ! Es imposible que los internacionalistas de Alcoy hayan podido cometer las atrocidades que tan melodramaticamente se les atribuyen [...]. La Internacional no es una asociación de asesinos ni de incendiarios” (19). El documento termina exaltando la lucha del proletariado por la justicia social. Al margen del conflicto que enfrenta hasta hacerlas incompatibles a las federaciones de la Asociación Internacional, los marxistas portugueses y los bakunistas españoles han sabido alimentar entre ellos una llama internacionalista muy intensa, en decadencia desgraciadamente en otros países. Incluso tras la desaparición de la Fraternidad Operaria, tras la creación de la Associaçao dos Trabalhadores da Região Portuguesa (1873), tras la transformación de la asociación portuguesa de Associaçao Socialista 18 de Marzo, en Partido Operário Socialista Português (1875), transformaciones que ponen de relieve la influencia marxista (o más bien socialdemócrata), realizada por Azedo Gneco (1849-1911), el proletariado ibérico no renunció a los lazos de amistad que había establecido desde hacía mucho tiempo y que iban a mantener a lo largo de varias etapas históricas. La llamada “A los trabajadores portugueses” de la federación local de Cádiz de 1876 es, por decirlo así, el documento que cierra esta época excepcional del internacionalismo revolucionario, la Asociación Internacional de Trabajadores, 1864-1876:
“Desde hace mucho tiempo, pese a las divisiones que desgraciadamente han desgarrado en estos últimos años el seno del proletariado colocándonos en campos opuestos, nuestra federación local, deplorando esta lamentable desunión y recordando solamente que combatimos con sinceridad para alcanzar el mismo objetivo, la emancipación de los trabajadores a través de la revolución social, ha continuado manteniendo con vosotros unas relaciones de buena amistad que han sido correspondidas cordialmente por vuestra parte [...].
“Una prueba del acuerdo de nuestros sentimientos sobre este punto son las cartas de solidaridad que habéis dirigido a nuestros compañeros prisioneros en esta ciudad, y las declaraciones publicadas en el órgano socialista de vuestra región”.
Tras la invitación dirigida al POSP para que envie representantes al congreso general anual de las “federaciones libres”, el llamamiento de Cádiz sigue de esta manera : “Si, compañeros, que nuestros delegados confraternicen en esta asamblea, y se convencerán por si mismos que los representantes de las federaciones libres reunidos para discutir en común de los resultados de un año de estudio y de experiencia, demasiado imbuidos de las grandezas de su misión, no desearan rebajarla, dando muestras en el seno del sagrado congreso del trabajo de estrechas y mezquinas pasiones.” (20)
Agradeciendo en todo caso a la federación de Cádiz su calurosa invitación, el POSP se permite calificar al Congreso de Berna, como el de “las secciones disidentes de la Asociación Internacional de Trabajadores”. En la declaración de principios hecha por su portavoz, o protesto, los socialistas portugueses desean “que nuestros compañeros puedan terminar con todas esas pequeñas querellas, que tanto mal han hecho a la clase trabajadora” (21)


1. Clara E. Lida: La Revolución de 1868. Historia, pensamiento, literatura, Las Américas Publishing Co., Nueva York, 1970.
2. La primera edición apareció anónima en 1851.
3. Sinibaldo de Mas: A lbéria [...], Lisboa, Tipografia do Progresso, 1855, tercera edición.
4. Antero de Quental : Portugal perante a Revolução espanhola, Lisboa, Tipografia Portuguesa, 1868.
5. Anselmo Lorenzo : El proletariado militante, Toulouse, Ediciones MLE-CNT, 1946.
6. Andreas/Molnar : La Première Internationale ; recueil de documents publiés sous la direction de J. Freymond, Genève, Droz, 1964.
7. (Eduardo Maia): A communa por um verdadeiro liberal, Lisboa, Tipografia do Futuro, 1871.
8. Nobre França : Carta a Magalhaes Lima, en Magalhaes Lima: 0 Socialismo na Europa, Lisboa, Tipografia da Companhia Nacional Editora, 1892.
9. Lettre à F. Engels, cit. en Max Nettlau : La Première Internationale en Espagne, 1868-1888, Dordrecht, D. Reidel Publishing Company. 1969.
10. La Emancipación, noviembre de 1871.
11. Carlos da Fonseca: A Origem da Primeira Internacional em Lisboa (O centenário da Federação Portuguesa), Lisboa, 1973.
12. La Razón, Sevilla, octubre de 1871.
13. Max Nettlau : Op. cit.; Andréas/Molnar: Op. cit.; Carlos M. Rama: La crise espagnole au XXe siècle, Paris, Librairie Fischbacher, 1962: véanse las notas del capítulo I, nota 44. Véase Igualmente M. Nettlau : Miguel Bakunin, la Internacional y la Alianza en España, 1868-1873, Buenos Aires, La Protesta, 1925
14. Carlos da Fonseca : Op. cit. Véase igualmente : Trois livres sur le mouvement ouvrier au Portugal, Bulletin du CIRA, no 25, Lausanne, noviembre de 1972.
15. Anselmo Lorenzo : Op. cit.
16. Le Congrès de La Haye de la Première Internationale, Moscú, Ediciones del Progreso, 1972.
17. Carlos Fonseca : Op. cit.
18. Max Nettlau : La Première Internationale en Espagne, 1868 1888. Véase igualmente César Nogueira: Notas para a história do socialismo em Portugal (1871-1910), Lisboa, Portugalia Editora, 1964.
19. “Manifiesto” de julio de 1873, cit. en Carlos Fonseca Op. cit.
20. Fechado en Cádiz, 12 de septiembre de 1876, en Bulletin FII, octubre de 1876.
21. O Protesto, Lisboa, octubre de 1876.

quarta-feira, 7 de março de 2018

A Evolução anarquista em Portugal / J. M. Gonçalves Vianna

A EVOLUÇÃO ANARQUISTA
EM PORTUGAL
J.M.Gonçalves Viana


 Documentos vivos da História de Portugal
 Prefácio e notas de Carlos da Fonseca. 
Seara Nova, Lisboa, 1975.  133 pages.

Notes et présentation (prochainement)



quinta-feira, 7 de dezembro de 2017

segunda-feira, 16 de outubro de 2017

Introduction à l'histoire du MOUVEMENT LIBERTAIRE AU PORTUGAL (parution)

Introduction à l'histoire du 
MOUVEMENT LIBERTAIRE 
AU PORTUGAL
Suivi de 
Caractéristiques de l'activité fouriériste 
dans la Péninsule ibérique.

CARLOS DA FONSECA





 La première édition de cette brochure est parue au CIRA 
[Centre International de Recherches sur l'Anarchisme] en 1973.

Le deuxième texte est extrait de la revue   
Autogestion et Socialisme, Charles FOURIER, Paris: Anthropos, n°20/21 - 1972.


TABLE

1. Sources d'inspiration

(Proudhon, Reclus et Kropotkine, Le syndicalisme révolutionnaire).

2. La Première Internationale ; La traversée du désert.

3. L'expansion de l'idéal libertaire.

4. Le terrorisme révolutionnaire.

5. L'orientation syndicaliste.

6. Congrès et conférences anarchistes.

Petit répertoire de la presse anarchiste portugaise [1886-1932]

Suivi de  

Caractéristiques de l'activité fouriériste 
dans la Péninsule ibérique.

*

Éditions ArqOperaria / Vosstanie, 2017 - 60p.

*




EXTRAIT




“Considérant que la propriété individuelle, la matière première et les instruments de travail, dans l'organisation sociale actuelle, sont l'origine de la misère des travailleurs;
que l'état politique indispensable au maintien de la propriété individuelle, est la cause du despotisme, du privilège, de la division des classes, de la décomposition et de la corruption sociale;

que, en conséquence, la classe laborieuse, pour atteindre un meilleur avenir et réaliser son émancipation, doit éliminer l’État et la propriété individuelle;

que l'émancipation de la classe laborieuse ne consiste pas à usurper la ploutocratie, mais à la détruire, quelle qu'elle soit…

Le groupe communiste-anarchiste de Lisbonne se constitue indépendamment de tout parti politique, pour répandre et développer ses théories, prêcher la révolution et la liquidation sociale, comme moyen indispensable à l'émancipation des classes laborieuses. En conséquence le groupe communiste-anarchiste repousse :

1) - la légalité des moyens d'action tels que les agitations électorales ou les mystifications parlementaires;

2 ) - la légalité imposée par l’État ou la religion, à la constitution de la famille
3) - la soumission à toute autorité personnelle ou législative, absolue, mandataire
ou paternelle;

4) - le sentiment patriotique ou national, l'égoïsme de race, de religions et de langues.

Comme moyens d'action le groupe communiste-anarchiste accepte ceux que prescrivent les revendications de la personnalité individuelle et les conditions de la société :
1) – la pratique de la solidarité avec tous les groupes et tous les individus qui veulent, comme nous, détruire le système social contemporain;

2) –l'abstention du suffrage, la désertion de la caserne, la grève violente, la propagande illégale sur le terrain des faits, et tous les autres moyens qui peuvent hâter la décomposition politique et économique des états;

3) – la vigilance attentive pour profiter de toute désorganisation des pouvoirs publics et procéder à la liquidation sociale.

Et, en prévision de l'organisation future, le groupe inscrit sur sa bannière, les mots
Communisme-anarchisme”

Grupo Comunista-Anarquista de Lisbonne : Revoltado n°1, 1887
 

domingo, 28 de maio de 2017

Integração e ruptura operária / Carlos Da Fonseca

Integração e ruptura operária
 capitalismo, associacionismo, socialismo
1836-1875

"Este livro é uma tentativa de racionalizar o estudo das forças determinantes da sociedade portuguesa durante o século XIX. O quadro cronológico, 1820-1873, é caracterizado por dois momentos importantes: a vitória burguesa que eliminou o velho regime (monarquia absolutista) e a ruptura operária provocada pela A. I. T., ou seja, a passagem ao liberalismo cosmopolita e ao internacionalismo proletário.
O período a examinar não é exclusivamente dominado pela luta entre a burguesia e o proletariado. As coisas não são tão simples como querem fazê-las alguns historiadores da nossa praça. Os conflitos que se impõem ao historiador são essencialmente as dissensões entre os diferentes estratos da burguesia, os tipos e sectores da produção, os discursos ideológicos, etc. E, por isso, que as ideologias produzidas por cada grupo de interesses têm de considerar os termos gerais do afrontamento, independentemente da participação ou não participação das massas populares.
 
E indiscutível que o proletariado acompanhou de perto o combate, como não podia deixar de ser. Foi esta, de resto, a razão que me levou ao estudo das práticas e das ideologias associacionistas. Contudo, penso poder afirmar que antes da intervenção da A. I. T., raramente encontramos o proletariado português fora das ratoeiras integracionistas.

Porém, e mesmo se tudo, durante este meio século, tivesse sido integração e asfixia operária, o que não foi o caso, não seria razão paira eliminar a existência física da classe operária, como fez e continuará a fazer a rotineira historiografia lusitana. Havia, pelo menos, que explicar as causas, as formas e as ideologias da integração. Minimizar-lhe a importância seria o mesmo que dizer que os 40 anos de integração corporativista sob a ditadura em nada transtornaram. a vida do operariado.
 
O leitor encontrará,, junto às teses enunciadas, a enumeração de sociedades de interesses patronais e dados estatísticos. Tais pormenores não traduzem uma qualquer intenção economicista e só por inadvertência alguém as poderia considerar como supérfluas ou, pior, inúteis. As associações patronais interessam-nos no ataque ao antigo regime e na consolidação do sistema, capitalista moderno, dado o papel que desempenham.

Se me debrucei também sobre as ciências económicas, não foi com intenção de as considerar enquanto tais para descrever, uma vez mais, as funções da moeda, do crédito, os mecanismos do mercado mundial ou da concorrência capitalista. As doutrinas económicas interessam-me apenas como armas utilizadas pela burguesia revolucionária contra a aristocracia feudal ou mercantilista. E ainda, embora em segundo plano, como aspecto e justificação ideológica da dominação de uma classe.
Evitei, tanto quanto possível, a descrição ou as apreciações líricas das pessoas ou dns ideias. Aguei e além, julguei inútil recorrer às citações. Em compensação, mantive indicações bibliográficas relativamente abundantes. O que não comporta uma pretensão erudita qualquer ou até o bolor sapiente dos corredores da Sorbonne. Estas indicações destinam-se a arrancar do anonimato um certo número de obras, dando ao leitor a possibilidade de superar a tibieza do texto que lhe proponho, lendo-as com a atenção que elas merecem. Ao mesmo tempo quero mostrar a constância e a intensidade com que foram vividos certos problemas no oitocentos português." p 9-10 



I— INTEGRAÇÂO E RUPTURA OPERARIA

Modelo historico e histéria do modelo
Caracteristicas do capitalismo português
Ideologia e realidade em economia
Factores de estagnaçao:
1 — A tirania comercial
2 — A escassez de capitais   
Evoluçâo do sector industrial
Capitalismo e racionalidade:
    1 — Racionalidade pratica
    2 — Racionalidade teorica
    3 — Prâtica da racionalidade tedrica
Capitalismo, nacionalismo e cosmopolitismo
O  Cabralismo, expressâo do estado moderno
O  Vintismo e a questâo social
A Sociabilidade crista
Silvestre Pinheiro Ferreira, primeiro te6rico português do associacionismo 
Associacionismo e socialismo
As geraçoes de 52 e de 7093

II — DOCUMENTOS DA RUPTURA 

Estatutos da A. P. T. N
Estatutos do Cofre para os Melhoramentos da Associaçao Fraternidade Operaria 
O que é a Internacional
Estatutos da Associaçâo Internacional dos Trabalhadores e das Secçôes da Regiao Portuguesa  
Aos trabalhadores de Portugal em face da revoluçâo
Carta de adesâo da Federaçâo local a A. I. T.
Carta de Nobre França a F. Engels
Da propriedade
Relatorio sobre as actividades da A. I. T. em Portugal
Carta de Nobre França a Magalhâes Lima
A Secçao Portuguesa nas Actas do Conselho Espanhol
Indice dos nomes e autores citados

Editorial Estampa 1975 - 245p.

sexta-feira, 19 de maio de 2017

Hommage à Carlos da Fonseca (1940-2017)

Hommage à Carlos da Fonseca (1940-2017) que nous avions rencontré il y a maintenant très longtemps, souvent ici et la....il prenait le temps. Des rencontres, des discussions qui marquent forcement votre existence. Il avait été marqué par deux livres dont il parlait souvent La dialectique négative d'Adorno et L'increvable anarchisme de Louis Mercier-Vega.

Nous reprenons les propos de la librairie Letra Lde Lisboa.


Carlos da Fonseca (1940-2017)

O historiador Carlos da Fonseca faleceu em Paris, no dia 9 de Maio, na sequência de uma doença com que se debatia, quase secretamente, há muitos anos, e que a partir de certa altura muito debilitou a sua actividade de autor.

Historiador do movimento operário e do anarquismo em Portugal, lega-nos, em particular neste domínio, uma obra considerável, das reedições comentadas de «textos esquecidos» aos quatro volumes, essenciais, da sua História do Movimento Operário e das Ideias Socialistas em Portugal (Europa-América), passando por volumes como Integração e Ruptura Operária (Estampa). Os seus últimos livros conhecidos, Para uma Análise do Movimento Libertário em Portugal e O 1º de Maio em Portugal, foram publicados pela Antígona.

Carlos da Fonseca nasceu em Peniche, onde começou a trabalhar aos 11 anos de idade, passando por diversos e provisórios ofícios. Nos anos 60, refractário ao exército colonial, exilou-se em França,
onde fez longos estudos universitários, primeiro na Universidade de Paris VIII (Vincennes), depois na École Pratique des Hautes Études, onde se acentuou a sua vocação investigativa. Foi professor de história e cultura portuguesa na Universidade de Paris VIII e, posteriormente, na Sorbonne.

Personalidade de uma obstinada discrição, pode aplicar-se-lhe o verso programático de Luiza Neto  Jorge «Não me quero com o tempo nem com a moda». Mas a sua veia satírica, embora pouco exposta, surgiu por vezes em textos não assinados como «Desratização», publicado na revista Pravda, em que investe contra os «fabricantes de opinião»: «Subindo pelos canos de esgoto do vedetariado servil, invadiram a imprensa, instalando-se nas redacções, para daí contagiarem, com visível perigo sanitário, as crédulas populações, através de doses de informação mercenária». A sua obra de historiador rigoroso e influente está a necessitar de uma atenção redobrada. Nestas toscas linhas, daqui saudamos a sua memória de homem inteiro.